Volver a ser humilde
Los incendios del sur nos recuerdan que nada es eterno y que valorar el presente es gratis.
Por Matías Ibaceta

La verdad en todas sus letras. Y es que no me puedo sentir más privilegiado teniendo la tarea de escribirte este correo. Desde la comodidad de mi casa, bajo un techo y con comida en mi refrigerador.
Todo esto mientras en la zona sur se vive una nueva catástrofe de incendios de verano producida por mal intencionados que termina con cientos de personas que lo pierden todo y quedan literalmente con lo puesto.
Y sé que escribir de esto no les ayuda a reconstruir sus viviendas e independiente de la forma que cada uno encuentre para apoyar a los damnificados, siento que este tipo de situaciones nos enseñan de humildad en general, porque finalmente nadie está libre.

Esto me obliga a valorar este preciso instante en el tiempo, porque nada es eterno y quizás en algún momento de mi vida pase por algo similar o no, quien sabe. Sin embargo, valorar el presente es gratis, y de alguna forma es una manera de recordar no dar por sentado nada y ser agradecido con la vida y las oportunidades que hemos tenido desde nuestras diferentes veredas.
En ocasiones, y me incluyo, nos complicamos por problemas que finalmente no son tan problemas en comparación a perder tu casa o a algún familiar. Y aunque la idea es no minorizar nuestras propias problemáticas, la invitación es a agudizar el ojo y no darle tanta importancia o energía a cosas que no se lo merecen.
Los mayores problemas no se pueden predecir y lo más probable es que lleguen a las 4 pm de un martes cualquiera sin ninguna notificación de por medio y debemos estar listos de alguna manera para resistir y solucionarlos.

Sé que decirlo es más fácil que hacerlo, y de corazón espero que nunca tengas que enfrentarte a algo así, aunque lastimosamente nunca sepamos si eso será así o no.
Mírate en este preciso instante y junto con agradecer el momento te invito a reflexionar si es el lugar en donde deberías estar. La vida es corta y por más que tengamos un plan, nunca tendremos certezas de si se logrará o no, todo es un riesgo y el mayor riesgo es no arriesgar.

Siempre desde la humildad y la conciencia de sentirnos afortunados de estar. Con las cosas buenas y malas, pero siempre estar.
Por último, y con todo el respeto del mundo, si encuentras alguna forma de ayuda o aportar o te hace sentido alguna de las iniciativas que seguramente están apareciendo en tus redes sociales estos días, te invito a sumarte desde tus posibilidades porque uno nunca sabe cuando le puede tocar y porque juntos somos más fuertes.