Recuperar la confianza
La confianza no se pide, se gana: una reflexión sobre arriesgarse a confiar en los demás y en uno mismo.
Por Matías Ibaceta

Estoy feliz
Empecé el día en Quilpué, una comuna tranquila y agradable de la quinta región. El punto de origen de mi tercer socio en el proyecto Mindy, Alexander Rengifo.
A Alex se le dio por emigrar y terminó en Suecia a 13.000 kilómetros de distancia. De hecho, como dato rosa, es la primera vez que viene desde que empezamos la plataforma a distancia el 2020. Por lo que estas semanas han sido jornadas extraordinarias de trabajo para el equipo.

Imaginate que mi amigo Alex se pidió vacaciones para venir a trabajar con nosotros. ¿Cómo no quererlo?
Así que como le quedan pocos días de estadía, se vino a compartir con su familia y nosotros lo acompañamos. Porque a la fecha más que socios, o amigos, somos familia.
Finalmente tener un proyecto como éste en conjunto, es sumamente parecido a tener un hijo. Conlleva tiempo, responsabilidad, compromiso y por sobre todo confianza. Mucha confianza.
Y tú, ¿en cuántos o cuántas confías?

La confianza no se pide, se gana. Y supongo que tiene que ver con la lealtad. Con la permanencia ineludible e inconmensurable en la vida o propósito de una persona o agrupación de personas con un fin en común.
En un matrimonio, en un trabajo, en cualquier tipo de proyecto que deje de depender de uno mismo e involucre inmediatamente a terceros para que funcione correctamente. Todo se basa en confianza.
La misma que ha perdido la política, los discursos e instituciones en diferentes ámbitos y diferentes países en la actualidad.
En palabras del escritor estadounidense Ernest Hemingway: “La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien, es confiando”. Sin embargo, todos sabemos los riesgos que conlleva confiar.

Terminar decepcionado/a, frustrado/a e incluso dolido/a. Finalmente, como todo en la vida. Las decisiones más importantes siempre requerirán riesgo, atreverse. Y puede que esto funcione bien o mal, pero siempre dejará aprendizaje.
Hay quienes dicen que al empezar un proyecto lo mejor es embarrarla lo antes posible, para pagar el piso y mejorar lo más rápido. Y no tener miedo a embarrarla se logra solo con partners de confianza, con los que sabes que si caen volverán a pararse más fuertes que antes.
Yo lo intenté hace 4 años y aquí estoy, escribiéndote de lo orgulloso y feliz que me siento de haber confiado en Felipe, en Alex, en las maravillosas personas que conforman nuestro equipo interno y en todos los y las psicólogos/as y nutricionistas que forman parte de esto.
Y tú, ¿te arriesgas?

Arriésgate con nosotros, arriésgate por ti. Porque solo depende de ti empezar a trabajar en tu salud emocional y bienestar. A salir de ahí o aceptar eso por lo que estás pasando con mejores herramientas y acompañado de gente en la que confío plenamente y espero que tú también puedas decir lo mismo luego de arriesgarte y confiar.
Felicidad para tu jueves :)