5 razones para quedarte un día más
El suicidio no es un tema de un día: cada 10 de septiembre hay personas reales detrás de las cifras, y hoy solo queremos que sigas acá.
Por Matías Ibaceta

Cada 10 de septiembre se habla del suicidio. Se comparte un hashtag, una frase hecha, un par de datos fríos. Sin embargo, el suicidio no es algo de un día, ni tampoco debiese ser algo que nos complique hablar.
El suicido debiese ser un tema visible y redefinido. Porque detrás de todo eso, hay personas reales. Personas que muchas veces no quieren morir, sino simplemente dejar de sufrir.
Hoy no pretendo convencerte de nada, ni mucho menos aludir a la pena que genera este tipo de decisiones. Solo vengo a entregarte 5 buenas razones para quedarte un día más:
1. Tu cerebro está buscando alivio, no tu final
Lo que a veces se siente como una decisión definitiva, en realidad es una señal de que estás saturado/a. Tu sistema nervioso busca apagar el ruido, el dolor, el cansancio. No la vida.
El problema no es tu existencia, es tu carga. Y sí, el cerebro puede mentirte. A veces lo hace muy bien. Por eso, si hoy sientes que «todo está perdido», por favor: no tomes decisiones permanentes sobre emociones temporales.

2. Estar mal no significa que estés fallando
Tener pensamientos oscuros no te hace débil, ni menos valioso/a. Significa que estás lidiando con cosas que te superan. Que estás agotado/a. Que probablemente no has tenido el espacio ni el apoyo que necesitas.
Y aunque te cueste creerlo, eso también tiene vuelta. Pedir ayuda no te quita valor. Te lo devuelve.
3. Aún no conoces todas las formas que tiene la vida de sorprenderte
Esto no es optimismo barato. Es un hecho. La verdad es que todavía no conoces a toda la gente que va a cruzarse en tu camino. No viviste todas las versiones posibles de ti mismo/a, ni alcanzaste a vislumbrar las diferentes y múltiples posibilidades que trae consigo eso que llamamos destino.
Lo que hoy parece definitivo, más adelante puede cambiar de forma. Puede doler distinto. Puede dejar de doler.
Mientras estés acá, todavía hay posibilidad.

4. Todo lo que estás sintiendo se puede hablar y sanar
Ansiedad, desesperanza, angustia constante o depresión. Todo eso tiene una base biológica y emocional. No es una queja, ni drama, ni una fase. Es real. Tiene sentido, tiene nombre y tiene tratamiento. Con acompañamiento, con terapia e incluso con ayuda médica si hace falta.
Si en este punto te estás preguntando si vale la pena pedir ayuda, la respuesta es sí. Incluso si no sabés por dónde empezar.
5. Porque si hay algo que tiene que terminar… que no seas tú
Tal vez lo que se tiene que ir no eres tú. Tal vez es esa culpa que no te corresponde. Esa exigencia imposible. Ese entorno que no te cuida.
Podemos cambiar de trabajo. De casa. De compañía. Incluso de idea. Pero no podemos cambiar tu vida por otra. Y ésta, aunque duela, todavía puede transformarse.

No estás obligado/a a estar bien hoy. Solo a estar. Y si puedes quedarte un día más, después vemos. Porque nadie que se haya salvado se arrepintió de haberse quedado.
Este 10 de septiembre no queremos palabras bonitas. Queremos que sigas acá. Por ti, por los tuyos y porque nada sería lo mismo sin ti.