¿Qué aprendiste este 2023?
Estar feliz no es una obligación sino un estado: una reflexión de fin de año sobre las emociones, soltar el control y los aprendizajes que nos deja vivir.
Por Matías Ibaceta

Navidad…
El tiempo comprendido entre noche buena y la llegada de los reyes magos. Su origen procede del latín tardío “nativitas, -atis”, que significa nacimiento. En resumen, una tradición cristiana que nos invita a juntarnos a compartir con la familia y de alguna u otra manera propone una cierta emotividad en las personas donde se tiende a agradecer y/o celebrar por el presente.

¿Cómo anduve?
Ahora, mi pregunta es… ¿Por qué tiene que ser feliz necesariamente?
Y si el 24 de diciembre a las 00:00 estoy triste, ¿no puedo tener navidad?
Estar feliz no es una obligación, sino un estado, anímico para ser más exactos. Y déjame decirte que no tiene nada de malo no estarlo. Finalmente de eso se trata la vida, de sentir las emociones. Transitar por ellas y aprender herramientas que te ayuden a conseguir una estabilidad emocional para que ninguna te afecte mucho más que otra (idealmente).

Para mi la navidad siempre ha sido un poco como la lluvia, tengo el absoluto privilegio de disfrutar de ambas, pero no puedo evitar pensar en la gente que lo pasa mal en las mismas circunstancias.
Desde quienes no tienen con quien compartir estas fiestas hasta quienes están despidiendo a un ser querido en una sala de hospital con todo el amor del mundo.
Somos tantos y tan diferentes en emociones y realidades, que no sé, es como un autorecordatorio que me hago para valorar el momento.
A veces siento que damos las cosas demasiado por sentadas y es ahí cuando perdemos el peso de su valor. Es importante aterrizarlo de vez en cuando. Sobre todo en esta época donde un abrazo y un beso de la persona correcta tiene un valor que no te lo da septiembre ni abril.

¿Qué reflexiones te trae este fin de año?
Después de todo creo que es imposible que alguien pueda pasar por esta vuelta de 365 días sin haber aprendido algo, por más mínimo que sea, respecto al año anterior.
Yo en lo personal aprendí a soltar estrés, a entender que hay cosas y situaciones que están fuera de mi alcance/control y que en vez de frustrarme porque no resultan ni son como espero, debo aceptarlo y llevarlo en paz. De otra manera me estreso y me pongo mal, y ahí pierdo el doble. O como decía mi mamá, tengo 2 tareas: enojarme y desenojarme.
Y a ti, ¿Qué te dejó el 2023?
Sé que quizás es una pregunta muy personal, por lo mismo te invito a responderle a ti mismo/a. Si tuvieras que evaluar los 3 aprendizajes más grandes de este año, ¿cuáles serían?

La vida es una camino que no se trata de tiempos sino de aprendizajes. Finalmente lo que diferencia una persona de 90 años de una de 20, es la experiencia. Y esa se obtiene solo transitando, equivocándonos y parándonos de nuevo.
Te invito a herrar, experimentar, embarrarla y aprender de todo eso. La vida es solo un ticket de ida y nosotros hacemos el viaje. Que este nuevo año sean unos 365 días ricos en aprendizaje y experiencias y nos leemos pronto.
Desde Mindy, agradecerte por leernos y acompañarnos en el bonito desafío de luchar por una salud emocional para todos. Créenos que este año aprendimos muchísimo y vamos por más.
¿Quieres empezar un 2024 con todo?
Te invitamos a dar el primer paso aquí.
