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Edición N°166

La prevención del suicidio es tarea de todos

Sentirse mal no está mal — es la prueba viva de que sentimos cosas. Y acompañar a quien lo necesita ya es un acto de prevención.

Por Matías Ibaceta

La prevención del suicidio es tarea de todos

Que no estás solo y ni sola. Que sentirse mal, no está mal. Es más, es todo lo que está bien y es la prueba viva de que sentimos cosas.

Es verdad, sentir a veces puede ser el mejor regalo y nuestra peor sensación. Pero es parte de la vida como tal... las emociones. Aquél concepto que nos diferencia del objeto y nos da un poco más de humanidad.

Imagen del Día Mundial de la Salud Mental

¿Pero qué pasa cuándo esa humanidad se pierde?

No todos los días son buenos ni siempre podremos estar con una sonrisa por más positivos que seamos. Pero algo que siempre podemos tener es empatía. Ese acto de humildad donde sin importar cuanto calcemos, nos ponemos en los zapatos del otro e intentamos entenderlo sin prejuicios.

Lamentablemente en Chile hay más suicidios que homicidios. Lo que además conlleva a que el suicidio sea la segunda causa de muerte entre los jovenes chilenos. Por eso quisimos dar un mensaje para que tomemos consciencia entre todos. Y si vamos a hablar del suicidio, que sea para prevenirlo:

Si conoces a alguien que puede estar pasando por algo así, recuerda...

1. Hablar del tema no provoca el acto: lo previene.

Uno de los grandes mitos es que hablar sobre suicidio puede “plantar la idea”. La evidencia muestra todo lo contrario: abrir el espacio para hablar de pensamientos suicidas reduce el riesgo. Validar lo que la persona siente, sin minimizar ni juzgar, ayuda a disminuir la angustia y activar una red de apoyo.

2. Las señales suelen ser visibles, pero pasan desapercibidas.

Cambios en el comportamiento, frases de desesperanza, aislamiento, abandono de actividades o interés por “poner las cosas en orden” son señales comunes. La mayoría de las personas que intentan suicidarse han dado pistas previas, pero muchas veces no fueron reconocidas como tales. La prevención comienza por mirar con atención lo cotidiano.

3. La prevención es colectiva: nadie se salva solo.

El suicidio no se previene solo con voluntad individual. Se necesita una red: apoyo emocional, acceso a salud mental, entornos que escuchen y respuestas sin juicio. Como comunidad, podemos generar espacios seguros, reducir estigmas y acompañar sin apurar. Estar disponible, aunque no tengamos todas las respuestas, ya es un gesto preventivo.