No tengas miedo a equivocarte
Equivocarse es un bien preciado y subvalorado: hacerse cargo de los errores nos vuelve más honestos, más humildes y nos ayuda a aprender.
Por Matías Ibaceta

Lo veo todos los días 😮💨
Desde la política hasta los lugares de trabajo, y qué difícil es… hacerse cargo.
Cuánto tiempo se pierde en excusas, echándole la culpa a otro o buscando las mil y una razones del porqué, en vez de asumir, hacernos cargo y resolver.
Ese miedo intrínseco que se tiene socialmente asociado a lo negativo de estar equivocado o haber hecho las cosas mal.

Nadie nace sabiendo y equivocarse es un bien preciado, absolutamente subvalorado. De hecho en mundos como el del emprendimiento, equivocarse para volver a pararse, es considerado una medalla al momento de querer volver a emprender.
¿Por qué sentimos que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto?
Bueno, lo lamento, pero la perfección no existe. Y si algo de lo que estabas a cargo salió mal, por más que quieras culpar a las otras partes involucradas, deberías asumir y resolver.
Asumir que la embarramos no nos hace menos, de hecho nos hace más. Nos vuelve más honestos, más humildes y nos hace estar más atentos para que lo que salió mal, idealmente no se vuelva a repetir.
“Excusarse lo puede hacer cualquiera, reconocer con valor y hacerse cargo, solo unos pocos”.

Por lo mismo la política ha ido perdiendo la credibilidad de la sociedad. Un escenario en donde nadie hizo nada malo y la culpa siempre la tiene el del otro lado. En pocos casos se resuelve efectivamente y el esfuerzo se hace para polarizar entre un bueno y un malo, más que en solucionar el problema en sí.
Y esto pasa en el trabajo, la familia, los grupos de amigos, etc.
Yo mismo, en mi vida he tomado malísimas decisiones que en momentos afectaron partes de otros procesos. Reconozco, también me he excusado tratando de argumentar, viendo hacia donde puedo derramar un poco de responsabilidad extra para no verme tan expuesto a la equivocación total, y ser juzgado como un inepto.
Pero después entendí que eso no suma, y en ocasiones genera mayor desconfianza de uno. La gente no es tan despistada como uno cree y al tratar de arreglarla, terminé estropeando mi credibilidad hasta cierto punto. Ahora, por suerte fue en una etapa temprana que me permitió aprenderlo rápido para volverme un fan de estar equivocado.
Y es que si uno no se equivoca, no aprende.
De niños nos pueden decir mil veces que no vayamos por ese camino porque hay un agujero y tropezaremos, pero no lo entenderemos de verdad hasta que caigamos ahí y nos topemos con el suelo.

¿El error es parte del aprendizaje?
Y yo creo que hasta cierto punto sí. Errores van a haber miles, si logramos aprender de ellos y adquirir conocimiento, haremos que valgan la pena, y en cierto punto, hasta los honraremos.
El que no se equivoca es porque no arriesga, y el que no arriesga está condenado a no salir de su zona de confort.
De pronto está bien embarrarla, de hecho entre más rápido lo hagamos, mejor. Ya que eso significa que nuestro error llegará a menos personas y a una menor escala. Es mejor embarrarla antes que cuando el error puede generar un mayor impacto para una organización, por ejemplo.
¿Fue un acierto o un error escribir este texto? La verdad no lo sé. Pero al menos me hice cargo de contártelo para que a ti no te pase.

De pronto estaría bueno que nos empezáramos a hacer más cargo de nuestros problemas incluso. Quizás si lo hacemos hoy, nos ahorraremos problemas más grandes el día de mañana.
Te invito a hacerte cargo de lo que creas que necesitas responsabilizarte con este tremendo equipo de profesionales.
Te mando un abrazo y nos leemos la próxima semana.