¿Elijo quererme todos los días?
El 85% de las personas experimenta baja autoestima en algún momento — y hay razones detrás de eso que vale la pena entender.
Por Matías Ibaceta

¿Elijo quererme todos los días?
¿Sabías que alrededor del 85% de la población mundial experimenta baja autoestima en algún momento de su vida?
Sí, es verdad y no estás solo/a. Sentirse “bajón” a veces puede obedecer a más de un factor, y en muchos casos son externos. Sobre todo cuando se trata de compararnos con lo que vemos en redes sociales o en lo que los medios establecen como parámetro.
Hoy te vengo a hablar de amor propio y no, no es el nombre de algún nuevo reality (aunque quizás debería).

Aunque no todo es tan malo…
Estudios demuestran que la autoestima aumenta conforme pasan los años y que alcanza su punto máximo a los 60 años, manteniéndose estable hasta los 70, para luego empezar a disminuir.
Y eso me hace todo el sentido. Al parecer mientras más avanzamos en este viaje llamado vida, menos nos va importando lo que piense el resto de nosotros y más volvemos a nosotros. Puede que se llame experiencia, madurez o individualismo, pero hasta cierto punto nos hace mejor y más seguros de nosotros mismos.
Sin embargo, en edades tempranas representa un conflicto interno. Por ejemplo, a nivel global solo un 38 % de las niñas y apenas un 14 % de los niños reportan tener alta autoestima.
Hablamos de un problema invisible, uno que aumenta el riesgo de depresión entre un 15 y 20% y que en Chile, según encuestas de Senda, hace que un 41% de los jóvenes sienta que no son buenos para nada y que el 34% sienta ser un fracaso.
¿Qué tan importante es querernos?
Demasiado. Sobre todo si consideramos que somos miembros de una sociedad, y que como tal actuamos y vivimos en colectivo. El cómo nos sintamos y actuemos tiene altas posibilidades de afectar nuestra relación y comportamiento con otros, pudiéndose generar un efecto mariposa para bien o para mal.
Según informes el 65 % de personas con baja autoestima reporta conflictos frecuentes en sus relaciones interpersonales. Y esto puede relacionarse con la familia, la pareja o tu entorno mismo.

Sé que hay días más difíciles que otros y que las energías no son siempre las mismas, que hay veces en las que salir de la cama es imposible y las ganas no dan. Y la verdad es que no pasa nada si un día no rendimos, lo importante es entenderlo y cuidar nuestra energía y ánimo en esas oportunidades.
Es como hacer ejercicio, si un día te sientes muy contracturado/a no es lo mejor ir a entrenar de nuevo. Lo importante es descansar, reconocer que es un momento y que no será rutina. Retroalimentar el ser y volver a darlo todo.
Creo que el postergarnos por tener que cumplir con la pega, con el resto y con las expectativas a veces nos pasa la cuenta, y lo peor es que nos cuesta visibilizarlo porque vivimos en un escenario donde se espera una hiperproductividad constante sin sopesar necesariamente el desgaste emocional.

Por eso hoy quiero compartirte una parte de mi amor propio a través de una canción que hice con una amiga hablando de esto mismo y de la importancia de abrazarnos a nosotros antes de intentar abrazar al resto.
Llámalo como quieras, amor propio, autocuidado, ego (del bueno). Yo lo llamo “Tú” y quería compartirlo contigo.