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Edición N°168

¿Estar bien o bienestar?

Desde la terraza al sol, una reflexión sobre el privilegio cotidiano y por qué reconocerlo es el primer paso hacia el bienestar.

Por Matías Ibaceta

¿Estar bien o bienestar?

Estaba sentado tomando unos rayos de vitamina D en la terraza cuando me puse a pensar en el privilegio, y por consiguiente, en lo privilegiado que soy, y que somos. De ser y estar.

Efectivamente, vivo en Chile a 13.000 km de la guerra más cercana, hoy desayuné, tengo a mi madre viva y la posibilidad de sentarme frente a un escritorio a escribirte cada semana. Tengo trabajo, mis piernas aunque lesionadas, aún funcionales. Puedo ayudar a otros y tener un propósito al mismo tiempo, y todo eso ya es demasiado.

Animación sobre el bienestar y la gratitud

Todo pasó muy rápido, la vida misma. Yo solo quería ser curioso y sustentable y una decisión llevó a otra. Incluso cuando no tenía clara la dirección. Y eso también es un privilegio, contar con la fortuna/suerte. Sin embargo, sin la fe y el trabajo duro no sé si hubiera llegado hasta este punto.

Supongo que es algo así como el talento. Y ya sabes lo que dicen… “El trabajo gana al talento cuando se trabaja duro”. Y es que he tenido la oportunidad de conocer a personas que con mucho menos llegaron mucho más lejos y las admiro.

¿Y qué pasa con los contextos?

Los contextos nos definen, y sé que no todos partimos de las mismas bases, pero es por eso mismo que el privilegio no te asegura nada necesariamente. Cuando tienes mucho, tienes miedo a perderlo, arriesgas poco y esto puede, en ciertos casos, limitar tu crecimiento. En cambio quien no tiene nada que perder, tiene todo por ganar por lo que arriesgar es el combustible inflamable necesario para arrancar sin miedo al éxito.

Animación sobre riesgo y posibilidades

El privilegio no es sólo alcanzar un objetivo, si no que tener la posibilidad de planteártelo. De mirar más allá, de pensar, soñar o quizás de intentar entender el mundo. Siento que es un concepto tan amplio que a veces lo desestimamos al utilizarlo mayoritariamente en contextos de clases sociales. Que ojo, no deja de ser válido, pero a la vez no debiese limitar el significado de una palabra tan noble.

Si hoy despertaste en una cama ya eres privilegiado/a, si alguien te ama también. Si estás leyendo esto, considerando que un tercio de la población del mundo no tiene acceso a internet, eres un/a privilegiado/a.

Y lo mejor de todo…

No tiene nada de malo. Lo malo estaría en no reconocerlo y más aún en no agradecerlo. Recuerda que los pequeños detalles también pueden ser grandes privilegios y que estar consciente de ellos, también lo es. Lo único que no debería ser un privilegio es el cuidado de la salud mental. Pero para eso también hay iniciativas que lo acercan a todos (como nosotros).

Animación de cierre sobre el bienestar

Te invito a darle una vuelta al concepto, reconocer tus privilegios, abrazarlos, escribirme de ellos y a leernos la próxima semana, un abrazo!