Somos el mejor país de Chile
El 18 de septiembre tiene algo único: por unos días, Chile se olvida de las diferencias y se vive como un solo cuerpo. ¿Será que la fiesta es el autocuidado del país?
Por Matías Ibaceta

En efecto. Somos un país que no celebra su independencia sino que su primera junta de gobierno. Se enorgullece de un trago que lleva nombre de desastre natural y que se olvida de todo en estas fiestas, de lo malo sobre todo.
Y es que eso es lo más lindo que tiene el 18 desde mi punto de vista, la transversalidad general. Una en donde no importa el barrio, la clase social, el partido político o el equipo de fútbol. Somos todos como amigos.

Creo que es necesario y hace bien, que el desvelo y la unidad por el festejo nos une. El ocio nos ayuda a desestresarnos y socialmente se encuentra aceptado que seamos buenos para la fiesta.
La felicidad, sin embargo, es momentánea. Y como todas las emociones, hay que saber abrazarla. Reconocerla en el otro y generar comunión por lo propio. Con alcohol o sin él, con carne o asado vegano, somos una sociedad singular. Lo suficiente extremos como para darle soberanía al último rincón del mundo. Uno frío pero no tanto, con gente cálida y una utilización lo suficiente particular del castellano como para ser únicos.
Me gusta, de hecho creo que es el único contexto donde me gustan las excusas. Para prender parrilla, ver a la familia o disfrutar un día al aire libre.
¿Será que el 18 es el autocuidado de Chile?
Yo creo que sí, y que además todos los países debiesen tener uno. Una fiesta que les ayude a mirarse a los ojos como iguales y disfrutar todos por igual de manera fraterna. Uno en donde se despejen los prejuicios o cualquier mala onda, para dar la mano, el codo y hasta un abrazo solo por el hecho de estar aquí y respirar el mismo oxígeno.

Que lindo sería que durara más que un fin de semana largo, que nos llevaramos bien siempre y fuéramos más cercanos entre todos. Más amistosos y menos conflictivos, más unidos y presentes, más vivos.
Y aunque me encantan las fiestas, creo que no necesitamos de ellas para llevarnos bien. Que también podemos hacerlo sin asados ni payas y que seguimos siendo el mejor país de Chile pase lo que pase, independiente de cómo nos trate el clima y la economía, siempre va a depender más de cómo nos tratamos entre nosotros y a nosotros mismos.

Por eso mi invitación es a pasarlo bien, quedarnos con lo bueno y si vas a tomar, ya sabes. Pasa las llaves y disfruta con responsabilidad.