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Edición N°66

El amor no sabe de fechas

Llegó la primavera y con ella el cliché de la estación para enamorarse: por qué nuestras emociones no dependen de una época del año.

Por Matías Ibaceta

El amor no sabe de fechas

¿Ya se fue el frío?

Bienvenido/a a la primavera, época de vientecito fresco, romanticismo y alergias. Hora del plátano oriental y todos sus derivados.

Pero no todo es irritación nasal, los parques y cerros se ponen lindísimos, sobre todo en áreas tan secas como la región metropolitana. Donde, sin lugar a dudas, recomiendo una vuelta sabatina por el Cerro San Cristóbal y el resto de los recintos que componen el Parquemet.

Dato rosa: ¿Sabías que nuestro San Cris está #4 en el ranking de parques urbanos más grandes del mundo? Tiene 7.32481 km² y está 5 lugares más arriba que el Central Park (epa!).

Animación sobre la llegada de la primavera

Bueno, volviendo a la primavera… ¿no te parece que se ha creado un cliché colectivo de que es la temporada idónea para enamorarnos?

¿Tú te enamoraste en primavera? Porque yo casi que en invierno. Y eso que también encontré googleando notas que hablan de que la gente se separa más en primavera.

¿Será que necesitamos responsabilizar a una estación de nuestras emociones como evasión a hacernos cargo de nuestras responsabilidades afectivas?

¿Cómo te sientes con tu media naranja? o ¿Cómo te sientes sin ella?

Son etapas. Finalmente uno decide si estar solo o acompañado, y cada tanto encuentra un límite que lo hace desear pasar al otro lado.

Todos hemos pasado por el: “Estoy bien solo/a, la paso bien”, para luego de un tiempo en la monotonía de la diversidad arrepentirse con un: “Ya no quiero estar solo/a, me gustaría ene conocer a alguien”.

Animación sobre el amor y las relaciones

Pero, ¿de qué nos sirve conocer a ese alguien si no estamos preparados para recibirle de manera sana?

Uno es bueno para encontrar excusas y culpar al resto, al humano le cuesta reconocerse como el problema, y en ocasiones es eso lo que nos limita de poder trabajar responsablemente nuestra emociones.

¿Por qué me dejó?

Bueno, si no pasó por un factor ni persona externa y no lo tienes claro. Amigo/a, el problema eres tú.

Y por más que entre nuestros amigos tengamos personas más experimentadas en artes del amor y la responsabilidad afectiva. Nada, y léeme claro, nada te dará más respuestas que conocerte. Y sí, ir a terapia. Lugar de verbalización, concientización y desarrollo de herramientas y conocimientos para entender, y así no repetir los mismos errores.

Y no, nada es inmediato. Existe el señor tiempo que todo lo cura y obliga a la constancia en estas nuevas formas, pero créeme, todo va a pasar. Y trabajar en ti, para dejar de depender de una estación, es lo más inteligente y responsable que puedes hacer estando solo o acompañado, pero siempre en conocimiento.

Animación de cierre del newsletter

Las penas de amor duelen sin importar el día o el mes, si estás pasando por una te mandamos mucho cariño y aquí estamos si buscas que alguien te escuche. Si ya hiciste la pega y llegaste a construir una relación sana que te hace feliz, te felicitamos y deseamos lo mejor. Si te gusta estar solo/a a tu forma, te invitamos a ser responsable y no dañar al otro en el camino.

Viva el amor, o no también. Y todo bien, ¡arriba la primavera!