Dime con quién andas y te diré qué tienes
La ciencia detrás de cómo tu círculo cercano influye en tu felicidad, tus hábitos e incluso tu salud.
Por Matías Ibaceta

¿Sabías que tener un amigo feliz aumenta en un 25% tu probabilidad de ser feliz?
¿O que si un amigo cercano desarrolla obesidad, tienes 57% más de probabilidades de desarrollar lo mismo? 40% en el caso de hermanos y 37% en el caso de parejas.
No lo digo yo, si no que estudios científicos publicados por el British Medical Journal y el New England Journal of Medicine. Ciencia pura.
Ahora… ¿qué haces con está información?
Cuidarte.

Tu tiempo, tu energía y tu mente son recursos valiosos que no debiesen ser malgastados. Digo, partiendo de la premisa del libre albedrío en donde cada uno puede hacer lo que le de la gana, pero siempre invitando a concientizar respecto a que el tiempo, a diferencia de todo lo demás, no vuelve ni se recupera fácilmente.
Ahora que estoy más viejo lo entiendo mejor. A veces me siento muy atrasado con respecto a materias que postergué en mi vida y que a toda velocidad trato de poner al día. Pero también respecto al uso de mi energía. Si bien antes iba a todas las invitaciones, hoy soy más selectivo, netamente por autocuidado.
¿Me suma ir a este lugar en particular o podría aprovechar mejor mi tiempo para despertar temprano mañana y ocuparme de estas otras cosas?
Es como el ser o no ser de la adultez. Aunque siéndote honesto, me hubiera encantado aprender de estos hábitos más joven.
El círculo se achica
Y es que inevitablemente ciertas amistades pasan, siempre dejándote algún aprendizaje, y otras quedan para seguir aprendiendo juntas/os. Lo importante es la retroalimentación, y para eso es clave rodearse de las personas correctas.
Y no te voy a salir con la mente de tiburón de “juntate con gente más exitosa que tú”, aunque no niego que suma bastante. Si no más con un “juntate con gente que te haga bien”. Personas que te hagan sentir calma, tranquilidad y cariño. Si además son curiosas, divertidas y tienen buenos hábitos, mejor aún.

Y no, no es que tu círculo necesariamente tenga que definirte, pero es innegable el impacto que tiene nuestro alrededor. Si de pronto te sientes bajoneado/a, frustrado/a o con una negatividad constante. Creo que vale la pena revisar nuestro entorno y de quienes nos estamos alimentando en cierta medida.
Desde el otro lado, nosotros también alimentamos a otras personas que nos eligen y es un círculo virtuoso (o no) en donde podemos aportar y recibir para construir un mejor presenta emocional, personal e incluso profesional.
Para mi han sido meses de cambios profundos en mis hábitos, los que ineludiblemente alejaron personas de mi día a día e involucración a otras, solamente por dejar de consumir alcohol, o preferir hacer deporte temprano antes de salir hasta tarde e incluso por mis restricciones alimentarias.
En conclusión, para todo y para todos hay un momento. Nadie es bueno o malo por actuar, vivir o relacionarse como le parezca conveniente. Solo te invito a analizar tus estados y buscar conexiones con tus cercanos. ¿Hay algo que puedas hacer para mejorar o influir positivamente en quienes te rodean? ¿Te hace sentido algo de lo que traje a la mesa hoy? La verdad es que espero que sí, te leo en los comentarios ;)
Saludos!