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Edición N°121

El impacto de nuestro diálogo interno

Lo que te dices a ti mismo/a tiene un impacto real en tu bienestar — y con un poco de conciencia, puedes cambiarlo.

Por Matías Ibaceta

El impacto de nuestro diálogo interno

Si alguna vez te has encontrado diciéndote “No soy lo suficientemente bueno/a en esto” o “Siempre me sale todo mal”, no estás solo/a. Lo que quizás no sabías es que esas palabras, que parecen inofensivas, tienen un impacto real en tu bienestar.

El modo en que nos hablamos a nosotros mismos puede moldear nuestra mente y emociones de formas que ni imaginamos.

Animación sobre el diálogo interno

¿Por qué es importante el diálogo interno?

Lo que decimos y pensamos sobre nosotros mismos, incluso sin darnos cuenta, crea patrones en nuestro subconsciente que influyen en nuestras emociones, decisiones y hasta en nuestra salud mental. En psicología, este fenómeno es conocido como diálogo interno o self-talk, y hay dos tendencias muy relevantes que lo rodean: el autodiálogo negativo y el autocompasión.

El autodiálogo negativo son esos pensamientos críticos y poco amables que, a largo plazo, pueden erosionar nuestra autoestima y hacernos sentir incapaces o inseguros.

En cambio, la autocompasión, según la psicóloga Kristin Neff, es el hábito de tratarnos con la misma amabilidad y comprensión con la que trataríamos a un buen amigo. Es un enfoque más saludable que está ganando cada vez más popularidad entre profesionales de la salud mental.

Los números también hablan

Investigaciones recientes muestran que el 80% de los pensamientos automáticos que tenemos cada día son negativos. Y lo preocupante es que la repetición de estos pensamientos puede afectar nuestro sistema nervioso, aumentándonos los niveles de cortisol (la hormona del estrés).

En contraste, aquellos que practican un diálogo interno positivo o la autocompasión tienen más probabilidades de manejar mejor el estrés y la ansiedad, según un estudio de la Universidad de Stanford.

Animación sobre la autocompasión

¿Cómo cambiar nuestra forma de hablarnos?

Por suerte, podemos cambiar estos patrones con un poco de esfuerzo y conciencia. Aquí te dejo algunos tips sencillos que puedes empezar a aplicar hoy mismo:

Sé consciente de lo que te dices: El primer paso es notar cuándo te estás criticando injustamente. Pregúntate: “¿Le diría esto a un amigo?”.

Cambia el tono: Si notas un pensamiento negativo, trata de reformularlo. Por ejemplo, en lugar de “Soy un desastre”, prueba con “Estoy aprendiendo, y está bien equivocarse”.

Práctica la autocompasión: En momentos difíciles, recuérdate que todos cometemos errores y que eso no te define. Decirte a ti mismo algo como “Estoy haciendo lo mejor que puedo” puede ser sorprendentemente poderoso.

Animación de reflexión sobre el autocuidado

En conclusión

Ser más amable contigo mismo/a no solo es bueno para tu mente, ¡también es clave para tu bienestar general! Así que la próxima vez que te descubras siendo tu peor crítico/a, detente un segundo, respira hondo y háblate como lo harías con alguien a quien quieres mucho. Porque, al final, ¡esa persona también eres tú!