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Edición N°153

Cuando ya no quedan ganas

Una reflexión sobre qué pasa cuando la fuerza se agota y cómo encontrar el camino de vuelta al autocuidado.

Por Matías Ibaceta

Cuando ya no quedan ganas

Y ahí estaba yo hace unas semanas, después de meses de recuperarme de una lesión en el hombro, retomando el ejercicio y la actividad física en general. Orgulloso de mi proceso y de todo eso bonito que uno dice cuando se vuelve a parar después de las caídas.

Pero adivina qué… me duró solo semanas hasta volver a lesionarme. Las razones pueden ser discutibles pero el sentimiento no, esto de tener que parar de nuevo y saber que aquí vamos de nuevo con más kinesiología y frustración, pero vamos.

Pensé en escribir esto hoy a las 7:00 am cuando estaba llegando al kinesiólogo con más frío que ganas de vivir. Y entre broma y broma me conozco, y me digo que ya pasé por acá, que ya sé lo que se siente y cuánto dura. Me hago fuerte de cabeza.

Porque esto de sentirse incómodo con uno mismo no es grato y en momentos de menos experiencia me llevó a unos bajones fomes.

Por otro lado sé que hay gente con problemas más graves, pero mi psicóloga un día me dijo que eso no era excusa para aminorar los propios y aquí estoy, haciéndole juicio en virtud de que escribirlo me ayude a sanar y le haga sentido a quienes me leen y puedan estar pasando por algo similar.

Animación expresando agotamiento

Cuando ya no quedan ganas o la fuerza se va desgastando

Es ahí cuando nos definimos como individuos. Entre el que tira la toalla y el que la rema.

Y ojo, no quiero decir que una opción sea mejor que la otra, creo que ambas son válidas y este no es un correo de autoayuda invitándote a sentirte invencible. Es una reflexión a mirar estos procesos desde la esperanza y la madurez en la que somos los únicos responsables de nosotros mismos y es necesario priorizarse de vez en cuando en función de nuestro bienestar.

¿Cuándo fue la última vez que te mimaste/regaloneaste?

El 24 de este mes es el día mundial del autocuidado. Ese espacio que nos debemos a nosotros mismos para sentirnos bien. Que puede ir desde un paseo a la playa, hasta una ida a comer pizza o simplemente encerrarnos a escuchar música y no pensar en nada más.

Animación de relajación y descanso

Vivimos en tiempos de inmediatez e hiperconectividad, en donde desconectarse es casi imposible. En donde disfrutar el pasar del tiempo nos hace sentir que estamos quedando fuera de algo o dejamos algo pendiente y a veces es necesario.

Que se vaya a la punta del cerro un rato tanta exigencia mental y emocional y regalémonos el espacio para no hacer nada.

Esto no significa perderse del mundo, seguimos viviendo en una sociedad en donde existen responsabilidades y tenemos que ocuparnos en algo para llegar a fin de mes. Pero que eso no te coma, eres más que un horario fijo, que expectativas, que agenda o que lo que otros puedan pensar de ti. Eres tú y te mereces lo que a ti te haga sentir bien. Y eso no lo sabe nadie mejor que tú.

Animación de autocuidado y bienestar

Supongo que lo que quiero decir es que independiente de todas nuestras responsabilidades, nos debemos responsabilizar de nosotros en algo que nos haga sentido y sentir mejor, de ahí el bienestar.

Por lo mismo te dejo invitado/a a buscar una actividad de autocuidado para celebrar este mes y darte ese espacio que sé que estás echando en falta.