MindyBrain News
Archivo
Edición N°120

Crisis existenciales: cómo encontrar propósito en la incertidumbre

¿Qué haces cuando de repente te preguntas qué estás haciendo con tu vida? Las crisis existenciales no son una señal de que algo esté mal contigo — pueden ser una oportunidad.

Por Matías Ibaceta

Crisis existenciales: cómo encontrar propósito en la incertidumbre

¿Te ha pasado alguna vez que, de repente, te encuentras preguntándote cosas como “¿qué estoy haciendo con mi vida?” o “¿esto tiene algún sentido?”? Si es así, no te preocupes, no estás solo/a. Esta sensación de vacío o de falta de dirección es lo que muchos llaman una crisis existencial.

Y aunque suene un poco aterrador, es algo que nos sucede a casi todos en algún momento de nuestras vidas. Especialmente hoy, en un mundo que parece moverse tan rápido y que está lleno de incertidumbres, es natural que nos cuestionemos más a menudo sobre nuestro propósito.

Animación de persona reflexionando

¿Por qué nos pasa esto?

Las crisis existenciales suelen aparecer cuando nos enfrentamos a momentos de cambio o cuando el mundo a nuestro alrededor no se parece al que solíamos conocer. Las expectativas que tenemos sobre el futuro se tambalean, o las metas que nos habíamos propuesto ya no parecen tan satisfactorias.

Este tipo de crisis puede surgir después de grandes eventos: un cambio de trabajo, una ruptura, una pandemia, o incluso en esos momentos de calma donde, de repente, las preguntas profundas nos toman por sorpresa.

Es importante entender que una crisis existencial no es una señal de que algo esté “mal” contigo. De hecho, puede ser una oportunidad para recalibrar y encontrar un nuevo sentido, un propósito que te haga sentir más conectado/a contigo mismo/a y con el mundo.

¿Cómo encontrar propósito en medio de la incertidumbre?

Aquí es donde entra lo más difícil (y también lo más bonito): encontrar propósito en un mundo donde parece que nada está claro. Aunque suena paradójico, la clave no está en tener todas las respuestas, sino en aprender a vivir con las preguntas. Te comparto algunas ideas que pueden ayudarte en el proceso:

1.- Acepta la incertidumbre como parte del camino

Vivimos en una sociedad que nos empuja constantemente a tener un plan, un objetivo claro, como si el éxito dependiera de tener todo bajo control. Pero la verdad es que la incertidumbre es parte esencial de la vida. Aceptarla no significa rendirse; significa dejar de luchar contra algo que no podemos cambiar.

En lugar de enfocarte en lo que no sabes, ¿qué pasaría si te permites fluir con lo que no puedes predecir? A veces, el sentido surge en los momentos más inesperados.

2.- Reconéctate con lo que te hace sentir vivo/a

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo simplemente porque te apasiona?

A menudo, cuando nos sentimos perdidos, es porque nos hemos desconectado de lo que nos da alegría y sentido en el día a día. Haz una lista de actividades que solías disfrutar o que te generan curiosidad, y empieza a hacer espacio para ellas en tu rutina. Estas pequeñas cosas pueden recordarte que el propósito no siempre es un destino lejano, sino algo que podemos experimentar a diario.

3.- Cuida tu diálogo interno

En momentos de crisis, nuestra mente puede volverse nuestro peor enemigo. El autojuicio, las comparaciones o la sensación de fracaso pueden intensificar esa sensación de vacío. Trata de observar cómo te hablas a ti mismo/a. Ser compasivo/a contigo es crucial: no necesitas tenerlo todo resuelto ya, y está bien tomarte tu tiempo para descubrir hacia dónde quieres ir.

Animación de reflexión y calma interior

4.- Haz espacio para la reflexión, no para el aislamiento

Reflexionar sobre nuestra vida es necesario, pero si lo hacemos en soledad y sin contención, puede volverse abrumador. Habla con alguien en quien confíes: un amigo, un terapeuta o un grupo de apoyo. Verás que compartir lo que sientes puede aligerar esa carga y darte nuevas perspectivas.

5.- Busca pequeñas acciones significativas

El propósito no siempre está en los grandes gestos o las metas trascendentales. A veces, una acción pequeña y sencilla puede darnos un sentido de conexión y pertenencia. Voluntariados, ayudar a alguien cercano, o incluso tomar una decisión que respete tus propios valores puede ser un paso importante hacia la reconstrucción de tu propósito.

La crisis como oportunidad

Aunque una crisis existencial puede sentirse como un terremoto emocional, también es una oportunidad para redescubrir quién eres y lo que realmente te importa. El propósito no siempre está predeterminado; puede cambiar a lo largo del tiempo y con cada nueva etapa de tu vida. Así que no tengas miedo de hacerte esas preguntas incómodas y de tomarte el tiempo necesario para explorar nuevas respuestas.

Al final del día, no estamos aquí para tener todas las respuestas, sino para aprender, crecer y encontrar significado en el camino, incluso cuando el panorama es incierto.

¿Y tú? ¿Qué pequeñas cosas podrías hacer hoy que te acerquen un poco más a sentirte en sintonía contigo mismo? (Te leo).