Los hombre sí lloran
¿Será el fútbol la solución a los problemas?
Por Matías Ibaceta

Durante décadas la premisa ha sido todo lo contrario. El hombre no llora, no sufre, no se muestra sensible ni nada que pueda generar el más mínimo ápice de vulnerabilidad. Porque en ese contexto es sinónimo de débil.
¿Y qué tiene de malo ser débil?
La verdad es que nada. Sin embargo, y sobre todo en quienes nacimos antes de los 2000, el estereotipo de hombre seguro que genera confianza, que protege y provee, era la ley.
Desde lo que esperaba el resto de ti hasta el bullying de tus compañeros por ser menos duro. En muchos casos impulsado por nuestras propias figuras paternas, quienes irónicamente tampoco tienen la culpa de haber sido criados de esa manera. Pero eso es harina de otro costal.

¿Y por qué te hablo de esto?
Porque junio es el mes de la concientización de la salud mental masculina. Algo de lo que poco se habla por el mismo prejuicio anterior, pero a la vez algo de lo que no podemos seguir pasando por encima. Más aún considerando que solo en Chile por cada mujer que decide quitarse la vida, hay 5 hombres que toman la misma decisión.
Curiosamente el mismo mes en que empezó el espectáculo deportivo más esperado por el género, la copa del mundo. Donde además ocurre otra curiosidad… los hombres sí lloran.
Y los he visto en cada partido, jugadores llorando por ganar un partido, por perder otro. Hinchas, una marea de ellos, permitiéndose llorar dentro de un mar de congéneres, abrazados y compartiendo sensibilidad y emociones sin ningún tipo de cuestionamiento.

¿Son los partidos del mundial una terapia de grupo?
Y la verdad no me atrevería a llevarlo tan lejos, pero a todas luces generan algo más allá del fútbol. Y con esto me refiero a empatía, perder el miedo a la vulnerabilidad y portar emociones a flor de piel para toda una parte de la hinchada que ha vivido acostumbrada a reprimirse emocionalmente.
Bajo ese prisma sería absurdo negar el impacto en el tratamiento de las emociones bajo estas circunstancias.

¿Será el fútbol el catalizador que estaban esperando los hombres?
Yo más bien creo que es el que no se esperaban venir. Y que sí de alguna manera ayuda a conectar con lo interno, debiese hacerse más seguido que una vez cada 4 años, quizás es esa misma brecha de tiempo la que acentúa el desconectar con las emociones masculinas, o quizás es solo una suposición en base a las circunstancias.
Lo que no es suposición es el mundo interior que muchos hombres no sacan al exterior. Por eso la invitación es a alentar y no juzgar, apoyar y escuchar. Porque por más segura que se vea una persona, nunca sabremos con solo mirar el exterior qué es lo que puede estar pasando por dentro. Y llegar a tocar ese punto, es todo un golazo.
Un abrazo y nos leemos a la próxima.