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Edición N°65

Ahora soy un monje

El “modo monje”: por qué proteger tus primeras horas del día puede transformar tu productividad y tu salud mental.

Por Matías Ibaceta

Ahora soy un monje

Dichosos todos y todas aquellas personas que tuvieron la opción de pedirse unos días y hacer de esta ola de feriados una suerte de mini vacaciones de la vida. Y para todo el resto, que trabajó ayer, hoy y lo hará mañana…

Tranquil@s, no son los únicos. Aquí estamos dándolo todo, porque la salud mental nunca supo de vacaciones.

Qué rico es eso de desconectarse, aunque —siendo realmente realistas— qué difícil que es. Sobre todo en un mundo de notificaciones, redes sociales y conexión a internet 24/7.

Entiendo: si eres padre o madre de familia, debe ser complejo desconectarse y disfrutar del privilegio de estar lejos del mundo por unos días. En mi caso personal, yo disfruto hasta cuando se me estropea o pierde el celular; esos días de estar inubicable son un disfrute sagrado indescriptible… hasta que se acaban.

Sin embargo, estos últimos días he estado aplicando una técnica de nombre milenario llamada: el modo monje.

Animación sobre vacaciones y desconexión

¿De qué se trata?

Pues bien, como te contaba, esto de llegar a la oficina o al lugar de trabajo y empezar a resolver mails de tu bandeja de entrada, para luego saltar al WhatsApp o a la notificación de Instagram y otras alertas, hace que nuestra productividad baje: no logramos concentrarnos de manera directa en una sola tarea.

Nuestro día a día se transforma en una maratón donde las prioridades de tu atención cambian cada 0,5 segundos; y si a esto le sumamos la dopamina que libera cada like recibido en nuestras redes, la tarea se vuelve difícil para nuestro cerebro.

El modo monje es una invitación a tomarte la primera —o las primeras— horas de la mañana lejos de tu teléfono, apagado o silenciado, para darle foco a una sola tarea. Ya habrá tiempo para ver qué está pasando en el resto del mundo; lo primero sería darle prioridad a esa tarea compleja que requiere mayor concentración, para así dedicarle el resto del día a las cosas más pequeñas.

Un importante hombre de negocios recomendaba las mañanas monacales de la siguiente manera:

Mientras disfrutas del primer sorbo de tu café mañanero, te recomiendo que abraces la serenidad y aproveches la oportunidad de entrar en el modo monacal. Dedica ese tiempo precioso a un trabajo profundo e ininterrumpido, lejos de las garras de los teléfonos que suenan y de las bandejas de entrada rebosantes, aprovechando así tus niveles reforzados de energía y recogiendo la recompensa que supone completar tareas significativas en la primera parte del día.

Bastante inspirador, ¿no?

Animación sobre concentración y trabajo profundo

Pero ¿qué pasa con quienes no podemos darnos tanto lujo?

Simple. Aquí va un listado de tips para que puedas aplicarlos en tu día a día:

  1. Bloquea tiempo en tu agenda para hacer trabajo ininterrumpido.
  2. Despeja tu espacio de trabajo.
  3. Usa auriculares antirruido o escucha ruido blanco para evitar distracciones.
  4. Comprométete a no chequear las notificaciones.
  5. Usa un temporizador y silencia el teléfono.
Animación sobre enfoque en una sola tarea

¿Qué opinas de toda esta info que te trajimos hoy? ¿Habías leído sobre esto antes?

Como sea, si llegaste hasta aquí, pudiste mantener el foco en una sola cosa, y eso ya es un primer paso. Si te tocó trabajar, aguante, que ya queda menos para terminar la semana. Y recuerda: está todo bien con tomarte días de desconexión, pero aun así es importante conectar con uno mismo y con tu salud mental.

Animación de cierre del newsletter

De parte de este tremendo equipo, te deseamos lo mejor y nos leemos la próxima semana. :)